Tú le dices a Marthina la pauta por WhatsApp, como hablando. Ella se la recuerda a tu paciente cada día, le insiste si se le olvida, le resuelve dudas con tu material y te cuenta qué ha cumplido. Nadie instala ni aprende nada.
⏱️ Tu trabajo: un audio de 20 segundos al acabar la sesión. Lo demás lo hace Marthina.
19,99 € + IVA al mes · Tus pacientes, gratis · Sin permanenciaSale motivado de la sesión, y a los dos días ya no se acuerda. Con TDAH, todavía más.
Llegas a la sesión con un «más o menos lo he hecho» y pierdes los primeros minutos averiguándolo.
«¿Cómo era lo de la respiración?» Ya se lo explicaste, pero no lo tiene a mano cuando le hace falta.
Le dices a Marthina tu horario una vez y te da un enlace. Tu paciente lo toca, ve tus huecos libres y elige. Tú no contestas ni un mensaje.
Tu paciente descarga la app el día de la sesión y a la semana ya no la abre. Sobre todo si le cuesta organizarse, como a quien tiene TDAH. Marthina no le pide nada nuevo: le llega donde ya está.
Con todos tus pacientes a la vez, y diciéndote quién lo ha cumplido.
No hay que aprender ningún programa ni rellenar nada. Le hablas a Marthina por WhatsApp, como a una compañera, y ella hace el resto.
Le mandas un audio o un mensaje con la pauta: «para Laura, cada noche a las 22:00, respiración 10 minutos». Lo que ya le has dicho en consulta.
Marthina se lo recuerda, le insiste si no lo hace y contesta sus dudas con tu material. Tú no tienes que escribir a nadie.
Le escribes «informe de Laura» y ves qué ha hecho y qué no. Empiezas la sesión sabiendo dónde está.
Y te ahorras lo que hoy sí te quita tiempo: escribir a cada paciente para recordárselo, preguntarle si lo ha hecho y contestar las mismas dudas fuera de horario.
Marthina te da un enlace de tu consulta. Se lo reenvías, tu paciente lo toca y ya está conectado. Sin cuentas ni contraseñas.
«Para Laura, de lunes a viernes a las 22:00: 10 minutos de respiración antes de dormir.» Ella la acepta con un toque y Marthina se la recuerda, con un botón de Hecho. Si no la hace, le insiste.
Antes de la sesión le escribes a Marthina «informe de Laura» y te contesta qué ha cumplido cada semana. Si lo prefieres en grande, también lo tienes en un panel en el ordenador.
Las guías, ejercicios y registros que ya usas en consulta, disponibles para tu paciente a cualquier hora, en su WhatsApp. Cuando le surge una duda en casa, se la pregunta a Marthina y ella le responde con lo que pone en tu material.
«¿Cómo era lo de la respiración?», «¿qué hago si se bloquea?». Ya lo explicaste en sesión y está en tu guía: Marthina se lo recuerda, a la hora que sea.
No le da consejos genéricos de internet. Le responde con tus pautas y tus palabras, así que lo que oye en casa es coherente con lo que trabajáis en consulta.
Si le pregunta algo que tu material no recoge, Marthina se lo dice y no improvisa. Eso lo habláis vosotros en la próxima sesión.
Un material para un paciente o para todos. Y cuando ya no toque, se lo quitas con una frase: «quítale a Laura la guía del sueño».
«Tengo TDAH. Salía de terapia con todo clarísimo, y a los dos días se me había olvidado. Por eso hice Marthina.»
Carlos, fundador de Marthina
Ves si tu paciente ha cumplido lo que le pautas. Lo demás que le cuente a Marthina es suyo. La única excepción: si escribe algo que indique riesgo para su vida, le da el 024 y te avisa.
Ni tú ni tu paciente. Funciona en el WhatsApp que ya usáis, y el panel se abre en cualquier navegador.
Sigue usando el que tengas para citas e historias. Marthina es lo que hace que tus pautas se cumplan en casa.
No usamos los datos para entrenar modelos de IA ni para publicidad. Empresa europea, bajo el RGPD. Tus pacientes pueden borrar sus datos cuando quieran.
No. Marthina es un contacto de WhatsApp. Toca tu enlace, envía el mensaje y ya recibe tus pautas. No hay app, ni cuenta, ni contraseña.
Nada. Pagas tú: 19,99 € + IVA al mes, con hasta 50 pacientes conectados. Para tus pacientes es gratis recibir tus pautas y tu material.
No. Solo ves tus pautas y si las ha cumplido. Lo demás que tu paciente le cuente a Marthina es suyo.
Marthina no hace de terapeuta. Si detecta un mensaje que puede indicar riesgo para su vida, le contesta con un mensaje fijo con el 024 (atención a la conducta suicida) y el 112, y te avisa a ti en ese momento. No valora ni da consejos: eso lo decides tú. Tu paciente lo sabe desde el primer día.
Que dejas de hacerlo a mano. Le dices la pauta una vez y Marthina se la recuerda a su hora, le insiste si no la hace, contesta sus dudas con tu material y te dice quién la ha cumplido. Con 30 pacientes te cuesta lo mismo que con 3, y tu WhatsApp queda para lo importante.
Que tu paciente no tiene que abrir nada. Las apps hay que descargarlas, recordar abrirlas y rellenarlas, y muchos pacientes las dejan a los pocos días. Marthina le escribe en su WhatsApp, le insiste si no lo hace, entiende lo que responde con sus palabras y contesta sus dudas con tu material.
Sí. Le dices a Marthina «Laura, el jueves a las 17:00» y el día antes a Laura le llega un recordatorio con dos botones: «Confirmo» o «No puedo ir». Si no puede, te avisa al momento y tienes el hueco libre para otro paciente. Si conectas tu Google Calendar u Outlook, la cita aparece también allí.
Sí. Le dices a Marthina tu horario una vez («atiendo de lunes a jueves de 9 a 14 y de 16 a 20, sesiones de 50 minutos») y te da un enlace. Tu paciente lo toca, ve tus huecos libres en su WhatsApp y elige uno. Nunca le ofrece una hora que choque con tu calendario. A ti te llega el aviso y a él se le recuerda el día antes. Si luego no puede ir, se lo dice a Marthina y la anula o la cambia él solo.
No. Marthina no lleva historias clínicas. Es lo que hace que lo que pautas en tu consulta se cumpla en casa y que tus pacientes no se olviden de venir. Y si quieres, también te hace las facturas de tus pacientes.
Sí. Con los más pequeños, la pauta llega a los padres; si el niño tiene móvil, le llega a él y los padres se enteran de si la ha hecho.
Sí. Le mandas a Marthina un PDF o una foto y pones debajo para quién es: «para Laura» o «para todos mis pacientes». Les llega un aviso y pueden preguntarle dudas: les contesta solo con lo que pone en tu material.
No. Tu parte es mandarle a Marthina la pauta al acabar la sesión: un audio o un mensaje de unos segundos. Durante la semana no tienes que hacer nada, y antes de la siguiente sesión miras su informe en un minuto. A cambio, dejas de escribir a cada paciente para recordárselo y de contestar las mismas dudas.
No. Todo se hace escribiéndole a Marthina por WhatsApp, como le escribirías a una compañera. Para empezar, escríbele «soy psicóloga» y ella te guía.
No. Lo pruebas, y si no te sirve, lo dejas cuando quieras.
Escríbele a Marthina «soy psicóloga» y te lo deja listo en un minuto, hablando.